lavozdigital.es
Edición:|

Cádiz

| | Personalizar
|

Las casas de apuestas infantiles también compiten por ser las más originales

En cuanto los caballos en carrera dejan atrás sus posiciones, las multitudes que se agolpan entre vítores en las orillas sanluqueñas se apresuran a las casas de apuestas que tienen los niños en la playa. Quieren saber si su caballo elegido ha sido el primero en pasar por delante de la caseta, porque sólo entonces, con independencia del resultado final, recibirán su dinero.
Uno o dos euros de ganancia que convierte esta tradición en una clave del evento. No obstante, el atractivo de estas casas sigue aumentando cada año. Como señalan los más veteranos, «la clave es animar a todas las generaciones a que se superen a sí mismas, para que así las carreras también mejoren en cada edición». Una responsabilidad que no exime a los pequeños de la zona, y que ahora, con el segundo ciclo de carreras, les hace trasladan la competición hasta sus líneas. El objetivo del concurso, decidir qué niño posee la caseta más original de todo el ancho de La Pileta, La Calzada y Bajo Guía.
Carmen, una niña de la localidad, organiza papeletas tras su caseta. Se encuentra rodeada de caballos de cartón, con detalles semejantes a los de cualquier equino corredor. En cuanto al trabajo que tuvo dar forma a la casa de apuestas, Carmen explica que «sobre todo utilicé cartón, y después puse unos palos de madera para que no se cayera». Acto seguido forró el interior con recortes de periódicos, pero siempre con el cuidado de que versaran sobre temáticas relacionadas con las carreras.
Saben que pueden ganar, y tienen incentivos de fuerza que les animen a conseguirlo. «Para ellos los mejores premios que da la organización son el viaje al Coto de Doñana y las entradas para Aqualand», asegura la madre de Carmen.
En cuanto al tiempo que invierten en dar forma a la caseta, la media oscila entre las tres horas y los tres días. Primos, hermanos y padres guían la andanza, hasta que finaliza un proyecto que tiene un sentido común. «Lo mejor de esto es que la idea de poner el puesto la tiene un niño, pero todos sus amigos acaban participando», asegura la madre de Natalia, una niña de seis años.
A poco que se camine por la playa se pueden encontrar motivos relacionados con Toy Story, con castillos de fantasía, con dibujos animados dispares, como Piolín, incluso de imitaciones arquitectónicas que cuentan con una especial relevancia para el niño. «Yo soy de Sevilla, y quería hacer algo que se pareciera a la Torre del Oro», explica Javier. En cuanto a los motivos que le impulsaron a adentrarse en los tres días de construcción, destaca que «a mí me encanta vender».
Casi todos los niños obsequian a los apostantes con unas gominolas. Todas las pujanzas se sitúan entre los cinco céntimos y el euro, un precio simbólico, motivo de alegría. No es extraño ver a adultos celebrando el éxito de su predicción, siempre junto a las casetas infantiles que les han dotado de ese momento de ilusión.
Opina

Aprovecha las ventajas de ser un usuario registrado y Regístrate Para realizar un comentario con tu perfil, primero debes identificarte: Login. También puedes escribir un comentario sin tener perfil:

* campos obligatorios

Listado de Comentarios
El tiempo

Miércoles


Máximo: 24° C
Mínimo: 16° C

Jueves


Máximo: 26° C
Mínimo: 18° C
lavozdigital.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.