Los días que preceden al comienzo oficial de la Feria
del Caballo, como ocurrió en anteriores ediciones, se vivieron ya con
ciertas ganas sobre el albero del parque González Hontoria. Lo que
comúnmente se conoce como la preferia es aprovechada
por muchos para ir explorando el terreno por el que se moverán durante
los siete días de fiesta continua. De paso, ya durante el primer fin de
semana, se puede comprobar cómo los operarios dan los últimos retoques
al montaje de las casetas.
Quienes antes se han dejado ver por la Feria son, como
todos los años, los más jóvenes, que se han anticipado varios días al
alumbrado y, a oscuras, han vuelto a reunirse en torno al ritual del
botellón de todos los fines de semana, por muy ilegal que sea.
Eso sí, en esta fecha cambian de escenario y trasladan
la movida al parque en el que Jerez vive y casi duerme durante sus
siete días grandes. Desde el jueves por la noche y, sobre todo, a
partir del viernes, estas megaconcentraciones nocturnas de jóvenes han
sido de lo más habitual en el Real.
Ya el sábado durante el día, y a pesar de que el buen
tiempo no reinó, fueron también muchos los jerezanos que se pasearon
por el González Hontoria. Mientras que muchas casetas todavía no
estaban listas, algunos aprovechaban la ocasión para almorzar con
amigos, familiares o incluso para comidas de empresa. Y es que la
Feria, como se suele decir, es a medida que van transcurriendo los días
«más para uno mismo». Así que todo lo que tenga que ver con el trabajo,
mejor para el inicio.
Y el domingo durante la mañana y la tarde, el tiempo fue
espléndido a pesar de las previsiones que anticipaban una jornada
nublada en el día del comienzo oficial de la Feria. Así que muchos
decidieron salir de sus hogares pronto y compartir el día con los más
pequeños, en la zona de los cacharritos, que como es sabido este año ha
estrenado una gran explanada. Como otros años, la Feria se fue
convirtiendo de nuevo en la de «las vueltas», teniendo en cuenta que el
domingo, antes del alumbrado, lo habitual es ver a la gente paseándose,
pero sin llegar a decidirse a entrar en ninguna caseta.
Es, todavía, un día de relax, de tranquilidad, al menos
hasta que llega la noche y el alumbrado, a las 22 horas, marca el
comienzo oficial de siete días de fiesta. Eso sí, la mayoría opta por
tomárselo con tranquilidad, ya que, como se suele decir también, «la
Feria es muy larga».