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Un grupo de gestión coordinada, pero sin dependencia financiera

Los Ruiz-Mateos parecen haber aprendido de los errores del pasado a la hora de diseñar la estructura de Nueva Rumasa Tampoco hay bancos en el nuevo entramado empresarial

El líder de la antigua Rumasa, José María Ruiz-Mateos, siempre ha lamentado con su círculo más cercano de colaboradores que la excesiva transparencia y publicidad de sus actividades y empresas facilitaron la expropiación de todas sus propiedades. Con cierta ironía, incluso señalaba como guión para la intervención estatal el libro que el holding publicó en conmemoración de su vigésimo aniversario en 1981, y en el que en las primeras páginas se desglosaban todas y cada una de las divisiones y de las empresas.



Por este motivo, y a diferencia del pasado, en esta etapa la consolidación de la Nueva Rumasa se ha hecho sin notoriedad, sin provocar a la competencia y con una política de comunicación más que opaca. Así, hoy en día no veremos anuncios como aquellos que se publicaron en 1982 con el eslogan «Construimos el Mundial» y que recordaban que la constructora de la casa, Hispano-Alemana -que llegó a construir 3.500 viviendas también en Irak-, había sido la artífice de remodelar los campos de fútbol en los que se jugaría el Campeonato en España. Y si los hay sólo son los relacionados con los productos más conocidos como el vino de Garvey, los postres Dhul o los chocolates Trapa.



No es la única señal que deja traslucir que la familia Ruiz-Mateos ha aprendido de los errores del pasado. La misma estructura del actual entramado empresarial es un síntoma más de que el empresario jerezano y sus hijos no se fían de lo que pueda ocurrir, y por eso subrayan que «no es un holding» como lo fue Rumasa, sino que cada empresa se gestiona de forma independiente. Sólo las han aglutinado por divisiones: alimentación; bebidas; hoteles e inmobiliaria para la gestión de suelo que adquieren con la compra de los diferentes activos anteriores.



Es decir, que la actual gestión de las compañías es coordinada, y su presidente es Zoilo Ruiz-Mateos, pero financieramente son todas independientes. Es más, aquel que quiera hacer negocios con estos empresarios tiene que contactar con el chalé familiar de la urbanización de Somosaguas en Madrid, que se ha convertido en el nuevo centro de operaciones.



Finalmente, y ésta es una de las claves que distinguen la Nueva Rumasa de su predecesora, es que el nuevo grupo empresarial no ha incluido la compra de ninguna empresa de seguros o de la banca, que en su día fueron los detonantes del enfrentamiento y de la expropiación.



Para Manuel Cambas, antiguo director general de la Casa, «que no haya bancos detrás de Nueva Rumasa no sólo es una precaución, sino también la prueba evidente de que esta familia de empresarios puede salir adelante sin ellos, pese a que nadie lo creía posible».



De otro lado, Nueva Rumasa sí ha rescatado del pasado las ONG y fundaciones que mantienen viva la filosofía de ayudar y apoyar, como la Fundación Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos de Rota o la Teresa Rivero de Jerez.



También se ha mantenido intacta la filosofía de que el trato humano hacia la plantilla es fundamental, lo que supone que el toque de paternalista con los que trata a los empleados ha vuelto a escena.

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