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Una fortaleza que no sucumbe al devenir de los años

El castillo Torrecera está situado en uno de los cerros cercanos a la localidad. La cercanía de la línea de frontera hizo que este territorio se sembrase de pequeñas y grandes fortalezas para protegerse de las incursiones que hacían por un lado, las tropas castellanas y por otro lado las razias que realizaban tanto las tropas benemeríes que desembarcaban en Algeciras como las del reino nazarí. Unos y otros asolaron estas tierras durante varios siglos.

Muy poco queda de este baluarte de Torrecera. Se cree que durante el medievo debió ser una fortaleza de gran importancia donde se resguardaban los habitantes de la zona. Torrecera se localiza en lo alto de un cerro desde el que se domina la fértil vega del Guadalete y era una de las defensas encargadas de controlar y vigilar el camino de Jerez. Desde el castillo se divisa perfectamente la fortaleza de Torre Estrella en Medina Sidonia, lo que le permitía una rápida comunicación entre ambas. Y por lo tanto también con otros baluartes erigidos a lo largo de la provincia. De este modo, se podían comunicar localidades lejanas como Jerez y Arcos de la Frontera a través de varios castillos conectados entre sí mediante torres vigía. En la línea fronteriza se organizó un verdadero frente fortificado con grandes castillos, distantes unas docenas de kilómetros unos de otros, y su unión estaba asegurada por torres de guardia. Un buen número de estos castillos fue levantado lejos de las ciudades sobre crestas rocosas de acceso difícil, desde las que se tenían amplias vistas sobre los valles y los caminos ante posibles ataques. Esta red de fortalezas no podía hacer frente a las incursiones enemigas pero vigilaban su marcha y podían reducir el efecto amenazando a los invasores por detrás de sus líneas.

La fortaleza fue construida alrededor del año 1200, con muros de tapial a base de mortero, arena, piedras y cal. No obstante, la fábrica del castillo se encuentra en estado ruinoso. Tan sólo se han conservado parte de las estructuras de los muros muy deterioradas, habiendo perdido por completo la cubierta de piedra en la actualidad. Así subsisten tres de los muros que conformaron el perímetro fortificado de este pequeño castillo. El paso del tiempo ha hecho que queden al descubierto los soportes donde se insertaban las vigas para armar todo el muro.

Después de la conquista de este territorio por Alfonso X en el siglo XIII, Torrecera se mantuvo como punta de lanza en la defensa de Jerez, convertido por el monarca en un destacado centro militar. Fue considerado Monumento Histórico en la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949. En la actualidad el Ayuntamiento de Torrecera está llevando a cabo gestiones para la recuperación de esta parte de nuestra historia.

El ídolo cilíndrico

En 1995 tres escolares del Colegio Público de Torrecera hallaron en las inmediaciones del centro una extraña piedra que resultó ser un ídolo cilíndrico oculado con entalle central y decoración incisa característica de ojos soles, tatuaje facial y cabellera zigzagueante de 5.000 años de antigüedad (Edad del Cobre) lo que verifica que otras civilizaciones habitaran la zona. El ídolo es la representación de un dios relacionado con la naturaleza y con el culto a la tierra, ya que en la Edad del Cobre los asentamientos en la campiña de Jerez tenían un sistema de producción básicamente agrícola. En la actualidad se expone en el Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera.
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